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Eve

&

Pablo

Pareja de novios caminando por una carretera, La Sal Weddings Berlín

Esta fue nuestra primera boda fuera de Europa. Y sí: si tenía que ser la de alguien, tenía que ser la de Eve.

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Eve es mi amiga, mi socia y además la hermana de uno de los mejores amigos de Borja — así que había prácticamente cero posibilidades de vivir esta boda “desde fuera”.

Llegamos un día antes que la mayoría de invitados para hacer una sesión pre-boda rapidísima al atardecer. Mucho viento, una luz increíble y el pelo de Eve jugando totalmente a nuestro favor, como si tuviera su propio representante. Las fotos quedaron a nivel editorial. Sinceramente, tenemos tantas imágenes brutales solo de esa sesión que podríamos llenar todo nuestro feed con ellas.

Eso sí: casi no llegamos al sitio que teníamos planeado porque Google Maps decidió que la “ruta ideal” incluía cruzar un río. En medio de la nada. Un planazo si lo que quieres es rodar una película de supervivencia. Pero conseguimos encontrar el camino correcto a tiempo y llegamos justo cuando la luz estaba en su punto máximo — totalmente worth it el mini infarto.

Además, Eve tenía esto decidido desde hacía meses: no quería que estuviéramos trabajando todo el fin de semana. Quería que también lo viviéramos como amigos. Así que contrató a un equipo increíble de fotógrafos y videógrafos de Argentina para cubrir la pre-party y todo lo que pasó desde después de la ceremonia en adelante. Y hasta le ayudamos a encontrarlos para que el estilo se mantuviera coherente en toda la cobertura.

Plan perfecto.

Fotografía de boda en blanco y negro estilo documental Berlín
Detalle de flores en fotografía de boda en película analógica

Y ahora sí, la boda. 200 invitados entre España y Argentina, tres horas de autobús atravesando un paisaje que parecía otro planeta. La pre-party fue en un club de golf que se sentía como Coachella edición Cafayate. Microclima perfecto, temperatura perfecta… y mejor ni empiezo a hablar del asado porque podríamos estar aquí todo el día.

Pareja de novios en paisaje desértico, La Sal Weddings

Pero lo más increíble fue la energía. Ya en la pre-party, Eve y Pablo prácticamente no tocaron el suelo: todo el rato en hombros, bailando sin parar, gritando, abrazándose. Sinceramente, no sé cómo consiguieron estar tan frescos al día siguiente — con ese ritmo yo no sería capaz ni de firmar un papel, mucho menos de casarme.

Pareja de novios en la playa, fotografía documental La Sal Weddings

El día de la boda estuvimos completamente metidos en ello (trabajando, obviamente, pero pasándolo increíble). Eve organizó un beauty day con masajes para sus amigas más cercanas. Y a Pablo se lo llevaron sus amigos a pasar la mañana en la piscina de una casa solo para ellos. Se lo pasaron brutal.

Después llegó el first look de Eve con su gente más cercana, y ahí estaba yo intentando ser profesional y humana al mismo tiempo.

Un momento pleno — de los que no se olvidan.

Novia preparándose, fotografía documental de boda Berlín
Novio leyendo votos, fotografía de boda La Sal Weddings
Celebración de invitados de boda, fotografía documental Berlín
Novia bajando escaleras, fotografía artística de boda

La ceremonia fue entre viñedos. Y cuando Eve entró, yo estaba casi tan nerviosa como ella. Este momento siempre es mi kryptonita cuando soy amiga o familia de la novia: tengo que concentrarme al 100% porque me tiemblan las manos y siento que estoy a punto de ponerme a llorar. ¿Cursi? Vale. Es lo que hay.

Y además estábamos en primera fila — que es lo mejor… y también el momento más delicado: éramos un equipo de seis entre foto y vídeo, nadie quería perderse ni un segundo de la ceremonia… pero tampoco queríamos salir en los planos de los demás ni llamar la atención. Máximo respeto entre todos, muchísima coordinación y la verdad es que salió perfecto.

Cocktail hour, un momento rápido para dejar las mochilas en la habitación de Eve & Pablo y… hora de DISFRUTAR. Sin exagerar: las bodas argentinas (o al menos esta) juegan en otra liga. No dejan de bailar. Borja y yo aguantamos hasta las 5 de la mañana porque ya no tenemos 17 años, pero ellos dos creo que fueron ALL IN hasta las 7 o algo así.

UNA ABSOLUTA LOCURA.

Celebración de lanzamiento de boda, estilo documental La Sal Weddings Berlín

Y el día siguiente fue casi mi favorito: un pool day de despedida con flotadores, BBQ y, por supuesto, fútbol. Borja y yo no pudimos evitarlo — también hicimos fotos ese día porque era demasiado divertido como para no hacerlo… y menos mal que lo hicimos, porque hubo varios momentos finales súper emocionales, y me hace muy feliz haber estado allí con una cámara para captarlos.

Entonces, ¿me arrepiento de haber trabajado en la boda de mi amiga? Hahahaha NO. Si acaso, me arrepiento de no haber hecho todavía más fotos (y eso ya es decir, porque entre los dos entregamos más de dos mil imágenes finales). Lo disfruté muchísimo. Estar ahí en primera fila, crear sus recuerdos, calmarla cuando lo necesitaba, observar y documentar sin molestar — y luego celebrarlo con ellos…

Lo haríamos un millón de veces más.

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